La pregunta · Lectura con respuestas · 10 min de lectura
¿Pesas o cardio? Por qué la pregunta está mal planteada
Cada una entrena algo distinto, y casi nadie necesita solo una de las dos
No es cardio contra pesas: son dos herramientas que entrenan capacidades distintas, y casi nadie mejora descartando una de las dos. Aquí tienes cómo repartir tu semana según lo que persigues, sin mitos y sin necesidad de elegir bando.
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Entras al gimnasio con la duda de siempre: ¿pesas o cardio? A un lado, la zona de cardiovascular, llena de cintas y bicicletas y gente con la mirada fija en una pantalla. Al otro, la zona de peso libre, con sus barras, sus discos y un lenguaje que todavía no dominas. Alguien te dijo que para perder grasa lo tuyo es correr. Otro te aseguró que las pesas son lo único que cambia algo de verdad. Y tú sigues ahí parado, calculando cuál de las dos frases es la que hay que creerse.
No es ninguna de las dos, y conviene decirlo pronto. La pregunta «¿pesas o cardio?» da por hecho que hay que elegir, como si fueran dos caminos que llevan al mismo sitio y solo pudieras coger uno. No lo son. Entrenan cosas distintas, mejoran capacidades distintas, y casi nadie sale ganando si descarta una de las dos por completo durante meses.
Lo que de verdad cambia de una persona a otra no es cuál de las dos «funciona» —las dos funcionan, cada una para lo suyo— sino en qué proporción te conviene repartirlas: cuánto de cada una según lo que persigues, cuántos días tienes a la semana, y qué es lo que vas a poder sostener entrenando durante los próximos seis meses, no solo durante la primera quincena de enero.
Esa es la pregunta que de verdad importa, y no tiene una respuesta única. Tiene la tuya.
Empieza por aquí
¿Cuál de estas cuatro frases se parece más a la tuya?
Qué hace cada una, y qué no hace ninguna por sí sola
El mito de que las pesas no sirven para perder grasa
Es uno de los mitos más repetidos del fitness y tiene una lógica aparente: si quieres «quemar» algo, parece razonable elegir la actividad que más te hace sudar y más rápido te sube el pulso, y esa suele ser el cardio. Las pesas, en cambio, se perciben como una actividad de construir, no de quitar.
El problema es que ese razonamiento se queda solo con lo que pasa durante la sesión, y lo que de verdad importa es lo que pasa durante los meses siguientes. El músculo es tejido activo: cuanto más tienes, más energía consume tu cuerpo en reposo, todos los días, no solo cuando entrenas. Perder o ganar músculo cambia tu punto de partida diario, y ese cambio es lento pero se acumula.
Dicho esto, hay un límite claro a lo que puedo decirte aquí: cómo de rápido notas cambios depende también de cuánto y cómo comes, y eso es terreno de un dietista-nutricionista, no mío. Lo que sí te puedo asegurar es que descartar las pesas de ese proceso es descartar una de sus piezas más importantes, hagas lo que hagas con la alimentación.
El mito de que el cardio se come el músculo
El miedo contrario también circula mucho, y tampoco se sostiene del todo. Existe un fenómeno real, descrito en la literatura científica desde hace décadas, llamado efecto de interferencia: cuando entrenas fuerza y resistencia a la vez, algunas de las señales que activa cada una compiten dentro del músculo, y en teoría eso podría frenar tus ganancias de fuerza.
En la práctica, ese efecto es bastante más pequeño de lo que sugiere el nombre. Los estudios que lo han medido de forma sistemática encuentran una interferencia modesta, que además depende de cuánto cardio metes, de qué intensidad, y de si lo haces en la misma sesión que la fuerza o en momentos distintos del día. Con volúmenes de cardio razonables —los que te dan salud cardiovascular sin pasarte— el impacto sobre tu fuerza es pequeño o directamente inapreciable para la mayoría de la gente.
La forma más sencilla de minimizarlo, si te preocupa, es separar las sesiones por varias horas o por un día entero, y si las juntas, entrenar primero lo que sea tu prioridad de esta temporada.
Lo que sí entrena cada una, sin solaparse
Quitado el ruido de los mitos, la diferencia real es bastante más simple. El entrenamiento de fuerza construye y mantiene masa muscular, mejora la densidad ósea, protege las articulaciones y te da la capacidad de mover cargas —una maleta, una bolsa de la compra, tu propio cuerpo al levantarte del suelo— sin esfuerzo aparente. El cardio mejora tu capacidad cardiovascular, tu resistencia, tu capacidad pulmonar y varios marcadores de salud que la fuerza sola no toca igual de bien.
Ninguna de las dos sustituye a la otra en su terreno. Puedes tener mucha fuerza y quedarte sin aire subiendo tres pisos. Puedes correr una hora seguida y no poder levantar tu propia maleta del suelo con soltura. Son capacidades distintas, y la vida real te va a pedir las dos, en momentos distintos y sin avisar.
Si solo te llevas una idea de aquí: la pregunta no es cuál de las dos elegir, es cuál necesita más atención esta temporada y cuál puede quedarse en modo mantenimiento. Ese cambio de pregunta es el que de verdad mueve las cosas.
Tu retrato
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En cuanto marques algo, aquí aparece lo que dicen tus respuestas y por dónde te conviene empezar a ajustar tu semana.
Cómo repartir tu semana, según lo que persigues
Si tu prioridad es la fuerza
Si lo que más te importa este tramo es ganar fuerza, mover más peso o simplemente notarte más capaz en el día a día, el entrenamiento de fuerza se lleva el papel principal: entre dos y cuatro sesiones semanales, con los grandes grupos musculares trabajados con regularidad y margen para progresar poco a poco. El cardio no desaparece, pero baja de rango: una o dos sesiones suaves o moderadas bastan para mantener tu capacidad cardiovascular sin robarle recuperación a lo que de verdad te importa esta temporada.
Si decides combinar ambas cosas el mismo día, entrena primero la fuerza, cuando estás más fresco y la técnica te sale mejor, y deja el cardio para el final o para otro momento del día.
Si tu prioridad es la resistencia o la salud cardiovascular
Si lo que persigues es aguantar más tiempo, mejorar tu capacidad pulmonar o cuidar tu salud cardiovascular por encima de todo, el cardio pasa a llevarse la mayoría de tus sesiones semanales, con al menos una de mayor intensidad si tu condición lo permite. Aquí la fuerza no se abandona: dos sesiones cortas a la semana, centradas en los movimientos básicos, bastan para conservar el músculo y la protección articular que vas a necesitar para seguir corriendo, nadando o pedaleando dentro de diez años sin lesionarte por el camino.
Este reparto no es una fórmula fija: alguien con más años de entrenamiento a la espalda puede sostener más volumen total que alguien que empieza ahora mismo, y eso también hay que respetarlo.
Cuando quieres las dos cosas y no sabes cómo encajarlas
La solución habitual no es dividir la semana en dos mitades exactas, sino alternar énfasis: unas semanas con más peso en la fuerza, otras con más peso en el cardio, según lo que te pida el calendario o la temporada. Lo que sí ayuda casi siempre es separar las sesiones de cada tipo por unas horas cuando puedas, para que ninguna de las dos llegue con el cuerpo ya cansado de la otra.
Conviene decir también lo que no se sabe con precisión: la investigación sobre entrenamiento concurrente todavía discute cuánta interferencia hay exactamente, y las respuestas cambian bastante de una persona a otra según su historial de entrenamiento, su edad y su capacidad de recuperación. Nadie te puede dar una proporción universal que funcione igual para todo el mundo, y quien te la ofrezca sin conocerte está simplificando de más.
La pregunta útil no es cuántos días le dedicas a cada cosa, sino cuál de las dos vas a proteger cuando la semana se complique y solo te quede tiempo para una.
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Cuatro respuestas cortas. Con ellas se compone un párrafo con tu reparto, no un número ni un porcentaje.
Preguntas frecuentes
¿Es verdad que las pesas no sirven para perder grasa?
No. La creencia viene de fijarse solo en lo que quemas durante la sesión, y ahí el cardio gana. Pero el músculo que construyes con las pesas consume energía todos los días, no solo cuando entrenas, y eso pesa a medio plazo. Cuánto y cómo comes es la otra mitad de la ecuación, y esa parte te la resuelve mejor un dietista-nutricionista que un entrenador.
¿El cardio hace que pierdas el músculo que has ganado?
No con dosis razonables. Existe un efecto de interferencia real, pero los estudios que lo han medido lo encuentran modesto, no catastrófico. Si te preocupa, separa las sesiones de fuerza y cardio por varias horas o por un día, y si las juntas en la misma sesión, entrena primero lo que sea tu prioridad de esta temporada.
¿Puedo hacer pesas y cardio el mismo día?
Sí, y mucha gente lo hace sin ningún problema. Lo que ayuda es el orden: entrena primero lo que más te importe hacer bien, porque la fatiga de lo segundo siempre afecta un poco a lo primero. Si tienes margen, separarlas por varias horas reduce todavía más esa interferencia, aunque no es imprescindible para la mayoría de la gente.
¿Qué debo hacer primero, pesas o cardio?
Lo que sea tu prioridad de esta temporada, porque la fatiga acumulada durante la primera actividad resta algo de rendimiento en la segunda. Si buscas sobre todo fuerza, entrena fuerza primero. Si buscas sobre todo resistencia, invierte el orden. No hay una norma universal, hay una prioridad, y esa la decides tú.
¿Cuántos días de cada tipo necesito a la semana?
Depende de tu objetivo y de cuántos días entrenas en total, y no hay una cifra que sirva para todo el mundo. Como referencia general, si tienes claro qué quieres priorizar, esa prioridad se lleva la mayoría de tus sesiones y la otra actividad se mantiene con una o dos sesiones de mantenimiento.
De dónde sale esto
- Wilson JM, Marin PJ, Rhea MR, Wilson SM, Loenneke JP, Anderson JC. Concurrent training: a meta-analysis examining interference of aerobic and resistance exercise. Journal of Strength and Conditioning Research, 2012.
- Fyfe JJ, Bishop DJ, Stepto NK. Interference between concurrent resistance and endurance exercise: molecular bases and the role of individual training variables. Sports Medicine, 2014.
- Westcott WL. Resistance training is medicine: effects of strength training on health. Current Sports Medicine Reports, 2012.
- Organización Mundial de la Salud. Directrices de la OMS sobre actividad física y comportamientos sedentarios. Ginebra, 2020.
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