El navette · Lectura con respuestas · 10 min de lectura

El course navette: qué mide y cómo se mejora

La prueba que más gente suspende, y la que peor se entrena

El course navette no es solo una prueba de fondo: mide un esfuerzo que sube de intensidad palier a palier, con un giro cada veinte metros. Así es como se entrena de verdad, sin tablas de conversión ni baremos inventados.

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Suena el pitido, corres los veinte metros hasta la otra línea, tocas con el pie, das media vuelta y esperas al siguiente pitido antes de salir otra vez. Al principio sobra tiempo: llegas, casi te da tiempo a respirar antes de que vuelva a sonar. Y entonces, en algún palier que no habías anotado en ningún sitio, el pitido empieza a sonar antes de que hayas llegado a la línea. Aceleras para no quedarte atrás. Llegas por los pelos. Dos palieres después, ya no llegas.

Es una de las pruebas que más gente teme cuando prepara una oposición con requisito físico, y no es un miedo caprichoso: hay quien corre diez kilómetros cada domingo sin ningún problema y aun así se queda clavado en el mismo palier prueba tras prueba, mes tras mes. No es mala suerte ni falta de fondo. El course navette mide algo bastante concreto, y ese algo no se entrena igual que se entrena para aguantar una carrera larga, aunque lo parezca a primera vista.

La pregunta que importa, entonces, no es cuántos kilómetros corres a la semana. Es si lo que entrenas se parece de verdad a lo que te van a pedir: un esfuerzo que sube de intensidad cada minuto, con un cambio de sentido cada veinte metros, hasta que el cuerpo —o la cabeza— deja de poder seguir el ritmo que marca el pitido.

La exigencia concreta —el palier mínimo, la puntuación de cada tramo— la fija cada convocatoria, y varía de una oposición a otra, así que eso solo lo tienes en las bases oficiales de la tuya. Lo que no cambia de una convocatoria a otra es el propio test: el formato es siempre el mismo, y ese formato sí se puede entender y entrenar de antemano, tengas delante la cifra que tengas.

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Qué mide de verdad el course navette

Un test con más de treinta años detrás

El protocolo es sencillo de describir, y por eso se ha usado tanto: dos líneas separadas veinte metros, y un pitido grabado que marca cuándo tienes que estar en una o en la otra. Al principio el ritmo es cómodo. Cada minuto —cada «palier»— el pitido se acelera un poco, así que cada vuelta exige algo más de velocidad que la anterior. Sigues hasta que dos veces seguidas no llegas a la línea a tiempo, o hasta que decides parar tú.

Se diseñó a principios de los años ochenta como una forma barata y sin laboratorio de estimar la capacidad aeróbica de una persona, y esa sencillez —no hace falta más que un espacio llano de veinte metros y un archivo de sonido— es la razón por la que hoy se usa en clubes deportivos, en centros educativos y en procesos de selección física de todo tipo. Pero que sea fácil de organizar no significa que mida una sola cosa, y ahí es donde mucha gente se equivoca al entrenarlo.

Aunque se suele hablar del navette como si midiera solo «fondo», en realidad combina tres cosas a la vez: la capacidad aeróbica de base, la capacidad de tolerar y repetir esfuerzos que suben de intensidad de forma progresiva, y la eficiencia con la que ejecutas el gesto completo, giro incluido. Entrenar solo la primera y descuidar las otras dos es la razón por la que a veces alguien con buena forma general rinde peor de lo esperado el día que le toca hacer la prueba de verdad.

Por qué el rodaje suave se queda corto

Correr suave y largo mejora la base aeróbica, y esa base importa: nadie llega lejos en el navette sin ella. El problema es que la prueba no se examina a ritmo suave. Te exige moverte, palier tras palier, cada vez más cerca de tu intensidad máxima, con una frenada y una arrancada cada veinte metros. Eso se parece mucho más a una serie interválica que a un rodaje tranquilo, y por eso quien solo entrena rodajes suele notar que su palier mejora poco aunque corra cada vez más kilómetros a la semana.

Cuando se ha comparado en estudios el efecto del trabajo interválico de alta intensidad frente al del trabajo continuo sobre la capacidad aeróbica máxima, el interválico sale por delante en la mayoría de comparaciones, con mejoras mayores en el mismo tiempo total de entrenamiento. Eso no significa que el rodaje sobre: significa que, si tu prioridad es subir de palier, el grueso de tu trabajo específico debería parecerse a series a ritmo alto, no a más kilómetros suaves.

El giro no es un detalle: es parte de la prueba

Hay algo que casi nadie entrena aparte, y cuesta más caro de lo que parece: girar bien. Cada veinte metros frenas, tocas la línea, cambias de sentido y vuelves a acelerar. Si frenas demasiado pronto por miedo a pasarte de la línea, pierdes metros que luego tienes que recuperar corriendo más rápido de lo necesario. Si giras con mala técnica, gastas energía extra en cada cambio de sentido que no gastarías corriendo en línea recta, y esa energía extra, multiplicada por decenas de giros a lo largo de la prueba, se nota justo en los palieres finales, donde menos margen tienes.

Lo que más sube el navette en menos tiempo no es correr más kilómetros: es entrenar cerca de la intensidad de la prueba y en su propio formato, giros incluidos. Series con cambios de sentido reales, no solo carrera en línea recta a ritmo alto.

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Cómo se entrena de verdad

El trabajo interválico es el que más te acerca

Si el rodaje suave construye la base, lo que sube el palier son las series: tramos cortos a una velocidad alta, con su descanso, repetidos varias veces. Cuanto más se parezcan esas series al propio test —distancia de veinte metros, cambios de sentido incluidos, con la intensidad subiendo tramo a tramo— más se transfiere lo que entrenas a lo que luego te examinan. Un entrenamiento que combine algo de rodaje para mantener la base con series específicas del formato suele mover más el palier en el que te quedas que aumentar solo el volumen semanal de carrera continua.

Practica el propio formato, no solo la cualidad que mide

Hay una diferencia entre estar en forma para correr y estar entrenado para el navette en concreto: la segunda incluye saber gestionar el ritmo del pitido, calcular dónde frenar y sostener la concentración palier tras palier sin perder ni un segundo en cada giro. Eso solo se aprende haciendo el test, o algo muy parecido, de vez en cuando durante tu preparación, no únicamente el día que toca examinarte de verdad. Si nunca has corrido al ritmo de un pitido, la primera vez que lo hagas te va a costar más de lo que tu forma física real explicaría.

No hace falta repetir el test completo cada semana: agotarlo con demasiada frecuencia añade fatiga que luego resta en el resto de tu entrenamiento. Basta con incluirlo de forma puntual, cada dos o tres semanas, y dedicar las sesiones intermedias a trabajar por separado lo que ese ensayo te haya dejado ver: si te falla la salida, si te faltan piernas en los últimos palieres, o si el giro te está costando más de lo que creías.

La salida: el error que se paga caro al final

El fallo más repetido en quien conoce poco el navette es salir demasiado fuerte en los primeros palieres, que están diseñados para ser cómodos. Ir sobrado de ritmo al principio da una sensación agradable, pero gasta un margen de energía que vas a necesitar más adelante, cuando el pitido ya no perdona ni un segundo. Colocarte cerca de la línea antes de que suene el pitido y dejar que sea el propio sonido el que te vaya exigiendo más —no adelantarte tú a él— ahorra una energía que se nota justo donde más falta hace: en los palieres altos.

Lo que pasa en tu cabeza en los últimos palieres

Hay un punto, en casi todo el mundo, en el que las piernas todavía podrían seguir un palier más pero la cabeza ya ha decidido que no puede. No es debilidad ni un defecto de carácter: es una respuesta normal ante una sensación muy incómoda. Lo que ayuda no es prometerte que no va a doler, sino haber pasado antes por esa sensación en entrenamiento, para que la primera vez que la sientas de verdad no sea el día del examen. Cuanto más familiar te resulte llegar cerca de tu límite, menos terreno le regalas a la cabeza cuando llegue ese momento.

No hay una cifra de mejora que valga para todo el mundo. Cuánto sube tu palier con el mismo entrenamiento depende de tu punto de partida, de tu respuesta individual al trabajo aeróbico y de cuántas semanas le dediques. Estancarte una temporada en el mismo palier, después de haber subido varios, le pasa a casi todo el mundo en algún momento y no significa que algo esté fallando.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente el course navette?

Una prueba de ida y vuelta entre dos líneas separadas veinte metros, al ritmo de un pitido grabado que se acelera cada minuto o palier. Corres hasta que dos veces seguidas no llegas a la línea a tiempo, o hasta que decides parar tú. Se usa para estimar la capacidad aeróbica sin necesidad de laboratorio.

¿Cuánto tiempo hace falta para mejorar el navette?

No hay una cifra única: depende de tu punto de partida, de cuántos días puedes dedicarle y de si tu entrenamiento hasta ahora se parecía o no al formato de la prueba. Lo que sí es constante es que se nota antes metiendo series específicas que aumentando solo el volumen de carrera suave.

¿Sirve correr largas distancias para mejorar el navette?

Ayuda a construir la base aeróbica, pero por sí sola mejora poco el palier en el que te quedas. El navette exige un esfuerzo que sube de intensidad y que incluye giros constantes, así que lo que más se transfiere es el trabajo interválico y el que reproduce el propio formato de la prueba.

¿Cómo evito frenar demasiado en los giros?

Practicando el gesto en sí, no solo la carrera en línea recta: sesiones cortas donde repitas el frenado, el toque de línea y la salida, para acercarte sin pasarte de largo pero sin frenar antes de tiempo. Es una técnica que mejora con repetición, igual que cualquier otro gesto deportivo.

¿Es normal quedarme siempre en el mismo palier?

Sí, sobre todo si tu entrenamiento no ha cambiado. El cuerpo se adapta al estímulo que le das, y si ese estímulo sigue siendo el mismo rodaje suave de siempre, no tiene motivo para mejorar en una prueba que exige otra cosa distinta. Cambiar el tipo de trabajo suele desatascar el palier antes que insistir con más volumen.

De dónde sale esto

  1. Léger LA, Lambert J. A maximal multistage 20-m shuttle run test to predict VO2 max. European Journal of Applied Physiology and Occupational Physiology, 1982.
  2. Léger LA, Mercier D, Gadoury C, Lambert J. The multistage 20 metre shuttle run test for aerobic fitness. Journal of Sports Sciences, 1988.
  3. Milanović Z, Sporiš G, Weston M. Effectiveness of High-Intensity Interval Training (HIT) and Continuous Endurance Training for VO2max Improvements: A Systematic Review and Meta-Analysis of Controlled Trials. Sports Medicine, 2015.
  4. American College of Sports Medicine. ACSM's Guidelines for Exercise Testing and Prescription.

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