El ayuno · Lectura con respuestas · 9 min de lectura

Entrenar en ayunas: qué cambia y qué no

Lo que dice la fisiología del entrenamiento, sin hablar de dietas ni de peso

Entrenar sin haber comido no es un truco de rendimiento ni un error automático: cambia el combustible que usa tu cuerpo durante la sesión, y eso te afecta distinto según la intensidad y según tu propia tolerancia. Aquí tienes lo que está medido y a quién le encaja de verdad ese horario.

Gratis, privado y sin registro. Lo que respondas se queda en tu navegador.

Pones el despertador, te vistes de entrenar y sales de casa sin haber comido nada. Para mucha gente esto no es una decisión meditada: es sencillamente cómo encaja el entrenamiento en la mañana que tiene. Levantarse, un vaso de agua o un café si acaso, y entrenar antes de que el día empiece a robarte el rato. El desayuno, si llega, llega después.

Alguien te habrá dicho alguna vez que entrenar así «quema más grasa», y seguramente otra persona te haya dicho justo lo contrario: que sin comer antes rindes peor y no merece la pena. Las dos frases se repiten en los vestuarios desde hace años, y las dos se quedan cortas, porque mezclan preguntas que no son la misma.

Si el ayuno adelgaza o no es una pregunta de nutrición, y de eso no habla esta página: para eso está un dietista-nutricionista. La pregunta que sí toca responder aquí es otra, y es más útil de lo que parece: cuando entrenas sin haber comido, ¿qué combustible usa tu cuerpo, cómo te afecta eso a la sesión de hoy, y a quién le encaja de verdad ese horario y a quién no?

Empieza por aquí

¿Cuál de estas cuatro frases se parece más a la tuya?

Qué pasa realmente en tu cuerpo cuando entrenas sin haber comido

El combustible cambia, no desaparece

Cuando llevas horas sin comer, la glucosa que circula en sangre baja un poco respecto a justo después de una comida, pero el cuerpo no se queda sin reservas: el hígado suelta glucógeno de forma progresiva durante la noche, y el músculo llega a la sesión con buena parte del suyo intacto, porque dormir no lo vacía. Lo que cambia de verdad es qué combustible se usa primero: en ayunas, el cuerpo tira antes de grasa como fuente de energía, sobre todo si el ritmo es suave. Es un cambio real y medible, y es también el origen de buena parte del mito que vas a leer más abajo.

Esa reserva no es igual en todo el mundo: depende de cuánto glucógeno tenías antes de dormir, que a su vez depende de la sesión del día anterior y de lo que cenaste. Por eso el mismo ayuno matutino se nota distinto según lo que hiciste el día antes: si entrenaste fuerte y llegaste a la cama con las reservas ya bajas, vas a notar antes la falta de energía rápida que si el día anterior fue de descanso.

Ese matiz importa porque se suele contar como si el ayuno fuera un interruptor: con comida, un tipo de energía; sin comida, otro. La realidad es más gradual. El reparto entre grasa y glucosa como combustible depende sobre todo de la intensidad del esfuerzo, y el ayuno solo desplaza ese reparto un poco, no lo cambia entero.

La intensidad decide más que el ayuno

Para un trote suave, una sesión de movilidad o unas series de fuerza con cargas moderadas, el cuerpo tiene combustible de sobra en ayunas y la mayoría de la gente no nota diferencia relevante en cómo rinde. El problema aparece cuando la sesión exige un ritmo alto y sostenido, o series pesadas cerca del fallo: ahí el cuerpo necesita energía rápida que sale sobre todo de la glucosa, y en ayunas hay menos disponible de forma inmediata. Varias revisiones que han comparado entrenar en ayunas frente a entrenar después de comer encuentran justo eso: en esfuerzos cortos y suaves apenas hay diferencia, y en esfuerzos intensos o largos el rendimiento tiende a resentirse, con series que se quedan cortas, ritmos que no se sostienen o una sensación de estar exigiendo más de lo normal para el mismo trabajo.

Esto no convierte el ayuno en algo que haya que evitar por sistema. Convierte la pregunta «¿puedo entrenar en ayunas?» en una pregunta mal hecha. La pregunta correcta es qué tipo de sesión toca ese día: si es suave, el ayuno rara vez es un problema; si es la sesión más dura de la semana, es donde más vas a notarlo.

Esto también explica por qué el mismo ayuno se siente distinto en una sesión de fuerza de cuarenta minutos que en una tirada de hora y media: cuanto más se alarga el esfuerzo intenso, más tiempo tiene el cuerpo de agotar la energía rápida disponible, y más se nota la diferencia entre haber comido antes o no. En sesiones cortas, aunque sean duras, el margen suele ser mayor que en las largas.

Por qué no cambia tanto como promete el mito

La idea de que entrenar en ayunas «quema más grasa» viene de un dato real mal interpretado: durante esa hora concreta de entrenamiento, sí se usa proporcionalmente más grasa como combustible. El salto que no se sostiene es pasar de ahí a una conclusión sobre el peso o la composición corporal, que depende de muchas más variables a lo largo del día y de la semana, y que es terreno de un dietista-nutricionista, no de esta página. Lo que sí es asunto de entrenamiento es más modesto y más honesto: el ayuno cambia el combustible de la sesión, no necesariamente el resultado de tu semana.

Durante el ayuno también suben algo hormonas como la adrenalina y la hormona de crecimiento, que ayudan a movilizar grasa como energía. Es otro dato real, y a veces se usa para vender el ayuno como un atajo casi mágico, cuando en realidad es parte del mismo mecanismo de adaptación al ayuno: el cuerpo se organiza para tirar de sus reservas, no para rendir más de lo que le permite la sesión que le pidas.

La idea que más tiempo te ahorra: la intensidad manda más que el ayuno. Si la sesión es suave, entrenar sin haber comido casi nunca es un problema. Si es la más dura de la semana, es donde de verdad conviene prestar atención a cómo te sientes.

Tu retrato

Marca lo que reconozcas de cómo entrenas en ayunas

Marca lo que reconozcas

En cuanto marques algo, aquí aparece lo que dicen tus respuestas sobre cómo te está encajando el ayuno con el entrenamiento.

Qué decide de verdad si te conviene entrenar en ayunas

La tolerancia varía muchísimo de una persona a otra

Dos personas pueden hacer la misma sesión en ayunas y vivirla de forma completamente distinta. A una le sienta bien, entrena con normalidad y no piensa más en ello. A la otra le baja la energía a mitad de sesión, se marea o entrena con una sensación de niebla que no tiene cuando ha comido antes. Las dos reacciones son reales y ninguna es un fallo de carácter: hay diferencias individuales en cómo se regula la glucosa en sangre, en cuánta reserva de glucógeno se tiene disponible ese día y en cómo de sensible es cada uno a esa bajada. No hay una respuesta correcta universal, hay una respuesta tuya, y solo se descubre entrenando así y prestando atención.

Esto tiene una consecuencia práctica: no sirve de mucho copiar lo que le funciona a un compañero de entrenamiento o a alguien que ves entrenar en ayunas en vídeos. Su tolerancia no es la tuya, y su tipo de sesión tampoco. Lo único que te va a dar una respuesta fiable es probarlo tú, en tus propias sesiones, unas cuantas veces, y fijarte en el patrón que se repite, no en cómo te sentiste un solo día.

Si te sienta mal y aun así sigues, escucha lo que te dice el cuerpo

Si entrenar sin comer te deja con mareo, náuseas o una debilidad que no es solo pereza, y aun así repites la sesión así semana tras semana porque «hay que aguantar», ese es exactamente el caso en el que conviene parar y hacer caso a la señal. No hace falta dramatizarlo ni convertirlo en un problema mayor: es simplemente información. El cuerpo te está diciendo que ese formato concreto, ese día, con ese tipo de esfuerzo, no le está funcionando, y merece la pena probar a comer algo antes la próxima vez o a mover esa sesión a otro momento del día.

Cuándo el horario manda sobre todo lo demás

Para mucha gente, la franja de antes de desayunar no es una elección entre varias: es la única que encaja de verdad en el día. Si esa es tu situación, la variable que más importa no es si el ayuno es teóricamente óptimo, sino si esa sesión, en ese horario, es la que vas a sostener en el tiempo. Un entrenamiento que se cumple con regularidad en ayunas rinde más, a la larga, que uno teóricamente mejor que acabas saltándote porque no tenías otro hueco. Si notas que el rendimiento se resiente en las sesiones más duras, una opción sencilla es reservar esas para el momento del día en que sí puedas comer algo antes, y dejar las sesiones suaves para la franja de ayuno.

Una cosa que sí puedes ajustar sin entrar en terreno de nutrición es el agua: entrenar deshidratado empeora el rendimiento estés en ayunas o no, y beber antes y durante la sesión no rompe nada de lo que hace que el ayuno sea ayuno. Es un ajuste pequeño, no depende de ninguna pauta alimentaria, y ayuda en cualquiera de los escenarios anteriores.

Lo que sí conviene evitar es decidirlo por un mito y no por cómo te sienta a ti: ni entrenar en ayunas porque «así se quema más», ni evitarlo por miedo sin haberlo probado nunca en una sesión suave. Prueba, observa cómo respondes según el tipo de sesión, y deja que eso decida, no la teoría.

Si dudas, que decida el tipo de sesión, no la teoría. Prueba el ayuno primero en sesiones suaves, y si notas que las duras se resienten, cómete algo pequeño antes o cámbialas de horario. Y si lo que necesitas es afinar qué comer y cuándo, eso ya es terreno de un dietista-nutricionista.

Antes de cerrar la página

Escribe cómo te está encajando el ayuno con tu entrenamiento

Con esto no se calcula nada: se compone un párrafo con tu propio patrón, para que lo leas de un tirón.

Preguntas frecuentes

¿Es verdad que entrenar en ayunas quema más grasa?

Durante esa sesión concreta, sí se usa proporcionalmente más grasa como combustible: eso está medido. El problema es el salto que se suele dar después, hacia el peso o la composición corporal, que depende de muchas más cosas a lo largo del día y de la semana. Esa parte es terreno de un dietista-nutricionista, no de esta página.

¿Puedo hacer pesas en ayunas?

Depende de la intensidad. Con cargas moderadas y series lejos del fallo, la mayoría de la gente no nota gran diferencia. Con pesos altos cerca del fallo, algunas personas sí notan que les cuesta sacar la misma fuerza o las mismas repeticiones. Prueba primero con una sesión de intensidad media y observa cómo respondes antes de meterlo en tu sesión más dura.

¿Por qué me mareo cuando entreno sin desayunar?

Suele deberse a una bajada de glucosa en sangre combinada con la exigencia del esfuerzo, y no todo el mundo lo nota igual: es cuestión de tolerancia individual. Si te pasa de forma repetida, no es algo que haya que aguantar por sistema: prueba a comer algo ligero antes o a mover esa sesión a otro momento del día.

¿Cuánto tiempo en ayunas cuenta como entrenar en ayunas?

No hay un número exacto ni hace falta uno: lo habitual es hablar de entrenar antes de la primera comida del día, después de varias horas sin comer desde la noche anterior. Lo que importa para el rendimiento no es la cifra concreta de horas, sino cómo llegas tú a esa sesión ese día en concreto.

¿Es malo entrenar en ayunas todos los días?

No hay datos que digan que sea perjudicial por sí mismo si te sienta bien y las sesiones son de intensidad moderada. Si entrenas así casi cada día y notas que el rendimiento en las sesiones exigentes se resiente de forma constante, esa es la señal para revisar el patrón, no la frecuencia con la que entrenas en ayunas.

De dónde sale esto

  1. Aird TP, Davies RW, Carson BP. Effects of fasted vs fed-state exercise on performance and post-exercise metabolism: a systematic review and meta-analysis. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, 2018.
  2. Van Proeyen K, Szlufcik K, Nielens H, Ramaekers M, Hespel P. Beneficial metabolic adaptations due to endurance exercise training in the fasted state. Journal of Applied Physiology, 2011.
  3. De Bock K, Derave W, Eijnde BO, Hesselink MK, Koninckx E, Rose AJ, Schrauwen P, Bonen A, Richter EA, Hespel P. Effect of training in the fasted state on metabolic responses during exercise with carbohydrate intake. Journal of Applied Physiology, 2008.
  4. American College of Sports Medicine, Academy of Nutrition and Dietetics, Dietitians of Canada. Nutrition and Athletic Performance. Medicine & Science in Sports & Exercise, 2016.

Entrenar con criterio

Cuando el horario manda, el plan se adapta a él, no al revés

Entrenamiento personal en Valencia y seguimiento online en toda España. La primera conversación es para ver qué ha fallado antes, no para venderte nada.

Pedir valoración → Ver todos los recursos